Terapia de compresión
En este país, el principal tratamiento inicial de la insuficiencia venosa crónica de leve a moderadamente grave se realiza mediante el uso de medias elásticas de compresión. En los casos más graves, por ejemplo cuando hay un engrosamiento y decoloración de la piel, se recomienda usar medias de compresión alta o "medias dobles", al menos al principio.
Estas medias elásticas pueden ejercer una compresión que oscila entre 20 y 50 mm de mercurio en la parte inferior de las piernas y los tobillos la cual disminuye en la parte superior de las piernas. Si hay úlcera o en los casos de CVI grave, el tratamiento inicial se realiza mediante una compresión menor, generalmente utilizando un vendaje húmedo que habitualmente se conoce como Bota de Unna. Una terapia más novedosa, más fácil de usar y aplicar, y que no obstante es muy efectiva, es el dispositivo CircAid.
La terapia de compresión actúa de la siguiente manera: Aumenta la presión de los tejidos disminuyendo el edema bastante rápido. También disminuye el volumen venoso, a la vez que aumenta la velocidad del flujo y hace que la sangre se dirija al sistema profundo. Incrementa de manera considerable la actividad de bombeo del músculo de la pantorrilla ya que le ofrece "algo contra lo cual empujar", y ayuda a disminuir la presión venosa. Además de mejorar el sistema venoso, la terapia de compresión también tiene efectos beneficiosos para aliviar la inflamación de los tejidos blandos que inevitablemente conlleva la CVI. La compresión también beneficia al sistema linfático de manera similar.
La terapia de compresión cumple una función importante en flebología, en las terapias iniciales, después de procedimientos e inyecciones, y a veces en el largo plazo, en el tratamiento o prevención de la enfermedad crónica del sistema venoso profundo.
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